La consultora top de la City dice que el dólar está atrasado y Milei no podrá sostenerlo hasta las elecciones

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El atraso cambiario vuelve a encender las alarmas en la City. Mientras Luis Caputo consigue mantener relativamente estable el dólar oficial, los inversores castigan los bonos argentinos y empiezan a poner en duda la sostenibilidad del esquema económico de Javier Milei. La consultora 1816 advirtió que el tipo de cambio real alcanzó su nivel más bajo desde mayo de 2025, al mismo tiempo que el riesgo país escaló hasta máximos desde las elecciones legislativas del año pasado. Una combinación que, según el diagnóstico de la firma, difícilmente pueda sostenerse en el tiempo.

La contradicción es cada vez más evidente. Argentina tiene una moneda que se fortalece en términos reales, pero sus bonos se negocian a precios propios de una economía con dificultades para acceder al financiamiento internacional. En otras palabras, el Gobierno sostiene un peso caro mientras los inversores exigen rendimientos cada vez mayores para prestarle dólares. Para 1816, ambos fenómenos terminarán encontrando un punto de ajuste, ya sea mediante una recuperación de la confianza financiera o a través de una depreciación de la moneda.

El problema para Caputo es que el escenario financiero ofrece pocas señales de alivio. El Global 2035 rinde 12,6% anual en Nueva York, mientras que el AO29 opera con una tasa de 13,3% tomando como referencia el dólar MEP. Con semejantes rendimientos, 1816 considera improbable que Argentina pueda regresar al mercado internacional de deuda durante lo que queda de 2026. Esto obliga al ministro a buscar alternativas para conseguir las divisas necesarias para afrontar los próximos vencimientos.

La urgencia aparece en las cuentas del Tesoro. Al 26 de octubre, el Gobierno tenía depositados apenas USD 830 millones en el Banco Central, frente a un compromiso de casi USD 900 millones de intereses con el FMI. Además, en enero deberá afrontar vencimientos de Bonares y Globales por aproximadamente USD 4.500 millones.

La estrategia oficial consiste en ganar tiempo evitando movimientos bruscos del tipo de cambio. Esta semana, el Tesoro vendió USD 100 millones en el mercado cambiario para contener la cotización y al día siguiente recompró parte de esas divisas, según reconstruyó 1816. El Banco Central permaneció al margen de esas operaciones. La intervención permitió amortiguar la presión sobre el dólar oficial, pero no consiguió evitar que los inversores buscaran cobertura en otros segmentos del mercado.

A esta tensión cambiaria se suma un factor que empieza a preocupar cada vez más a los fondos de inversión: las elecciones presidenciales de 2027. El triunfo de Lula da Silva en Brasil provocó una fuerte corrección de los activos regionales y dejó expuesta la fragilidad de las apuestas financieras basadas en pronósticos electorales. Para 1816, el resultado brasileño demuestra que la continuidad de un gobierno no puede darse por descontada, incluso cuando los operadores consideran que existe un escenario político favorable.

La consultora también puso el foco en los indicadores domésticos. El Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella se mantiene cerca de los niveles más bajos de la gestión de Milei, aunque todavía conserva valores competitivos en términos históricos. Al mismo tiempo, la actividad económica acumula un crecimiento inferior al 3% respecto de noviembre de 2023, de acuerdo con la serie desestacionalizada del EMAE. Son números que difícilmente permitan asegurar una victoria oficialista dentro de un año.

La preocupación electoral también aparece en los cálculos de Max Capital. En su último informe de estrategia, la firma estimó que las probabilidades implícitas de continuidad de Milei, inferidas de las valuaciones financieras, retrocedieron desde niveles cercanos al 80% a fines de julio hasta aproximadamente el 65% después del impacto de las elecciones brasileñas. No se trata de una encuesta de intención de voto, sino de una estimación construida a partir de los precios de los activos y sus escenarios de riesgo.

El deterioro de las expectativas políticas tiene consecuencias directas sobre el financiamiento. Max Capital señaló que los bonos argentinos en dólares llegaron a negociarse con un diferencial superior a 320 puntos básicos respecto de títulos comparables con calificación B. Esa prima adicional muestra que los inversores no solamente evalúan las condiciones macroeconómicas actuales, sino también la posibilidad de un cambio de orientación económica después de las próximas elecciones.

Para 1816, estas condiciones muestran que la imposibilidad de conseguir dólares en los mercados internacionales también termina encareciendo el financiamiento en moneda local. Aunque el Tesoro logró superar los vencimientos inmediatos, el costo de extender los plazos refleja que los inversores siguen reclamando una compensación elevada por mantener deuda argentina.

La situación plantea una dificultad adicional para Milei. Una corrección cambiaria podría mejorar la competitividad externa, pero también amenazaría la desaceleración inflacionaria que el Gobierno presenta como su principal logro económico. En cambio, prolongar la apreciación del peso puede profundizar los problemas de competitividad y mantener la necesidad de intervenciones oficiales para administrar la demanda de dólares.

La experiencia brasileña agregó incertidumbre a ese equilibrio. El real se depreció con fuerza después de la victoria de Lula, lo que encareció relativamente los productos argentinos frente a los de su principal socio comercial. La combinación de un peso apreciado, una moneda brasileña debilitada y una economía doméstica estancada introduce nuevas dificultades para los sectores exportadores y para la industria que compite con las importaciones.

Así, la estabilidad cambiaria que Caputo busca preservar como señal de confianza convive con un mercado financiero que exige tasas de dos dígitos en dólares y comienza a descontar un escenario electoral menos favorable para Milei. La incógnita ya no pasa solamente por cuánto tiempo podrá sostenerse el actual nivel del tipo de cambio, sino por el costo financiero y económico de mantenerlo hasta 2027.