Con la inflación aumentando significativamente, los plazos fijos UVA (Unidades de Valor Adquisitivo) están ganando popularidad nuevamente en Argentina. Sin embargo, existe la posibilidad de que el Banco Central ajuste las tasas de interés nuevamente. ¿Cómo puedes proteger tus ahorros en este escenario?
La decisión entre un plazo fijo tradicional y uno en UVA se ha vuelto crucial en medio de la incertidumbre electoral y el fuerte aumento de la inflación, que se aceleró un 22% después de las PASO. Los inversores buscan la mejor opción para resguardar sus ahorros.
Para entender cómo funcionan los plazos fijos UVA, consideremos un ejemplo. El próximo dato del IPC (Índice de Precios al Consumidor), que se conocerá la próxima semana, se espera que esté en cifras de dos dígitos. Esto significa que este número se aplicará a los plazos fijos UVA desde el 13 de septiembre hasta el 12 de octubre.
En agosto, el UVA se ajustó según el IPC de julio, que fue del 6,3%. En comparación con la tasa de interés que ofrece actualmente el plazo fijo tradicional, esta tasa quedó rezagada. Sin embargo, durante los próximos 11 días, el plazo fijo UVA rendirá por debajo de la tasa de interés del plazo fijo tradicional, pero a partir del 16 de septiembre, comenzará a ajustarse según el IPC de agosto, que según las proyecciones del mercado superará los dos dígitos.
Según Jorge Neyro, economista, en tiempos electorales, las preferencias se inclinan hacia el dólar en alguna variante. Sin embargo, Ignacio Morales, analista financiero de Wise Capital, señala que con las tasas del plazo fijo tradicional en 118% TNA, es más conveniente optar por un plazo fijo UVA. Aunque en los próximos 11 días, el plazo fijo UVA rendirá por debajo de la tasa del plazo fijo tradicional, a partir del 16 de septiembre, comenzará a reflejar el IPC de agosto, que se espera que esté en torno al 12%.
La incertidumbre radica en si el Banco Central ajustará las tasas de interés una vez que se conozcan los datos de inflación. Christian Buteler, analista financiero, sugiere esperar a conocer esos datos antes de tomar una decisión definitiva.
Salvador Di Stéfano, otro analista financiero, recomienda diversificar el capital en tres partes iguales: un tercio en plazo fijo tradicional, un tercio en plazo fijo UVA y un tercio en bonos vinculados al dólar (como bonos soberanos o pagarés). Otra estrategia es dividir el capital en cuatro partes iguales: un 25% en plazo fijo tradicional, un 25% en plazo fijo UVA, un 25% en instrumentos vinculados al dólar (como bonos soberanos) y un 25% en dólar MEP o instrumentos relacionados con el dólar.
La elección entre estas opciones dependerá del nivel de sofisticación del inversor y de cómo se desarrollen los acontecimientos económicos y políticos en Argentina. Los patrones de comportamiento en relación con la inflación y las tasas de interés están cambiando, y es importante estar preparado para adaptarse a un entorno financiero en constante evolución.
