La Reserva Federal (Fed) concluyó este miércoles su reunión de política monetaria con un resultado prácticamente cantado: sin cambios en la tasa, manteniéndose en el rango de 3,50%-3,75%. El plato fuerte vendrá después, con la conferencia de prensa del titular del organismo, Jerome Powell, posiblemente la última antes de que sea reemplazado por Kevin Warsh.
La decisión no fue unánime dentro de los miembros del comité de política monetaria ya que Stephen Miran votó por un recorte de 25 puntos, mientras que Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan, votaron por mantener la tasa sin cambios, pero no apoyaron la idea de introducir un sesgo bajista a la tasa de política monetaria, lo que representa un cambio respecto a la decisión de marzo.
En cuanto al comunicado, incorporó mayores efectos del conflicto en Medio Oriente, señalando que los desarrollos en la región están contribuyendo a un alto nivel de incertidumbre en el panorama económico.
Por el lado de la actividad, los miembros de la Fed sostuvieron que los indicadores recientes sugieren que la actividad económica se estuvo expandiendo a un ritmo sólido y que la creación de empleo permanece en baja en promedio, mientras que la tasa de desempleo se mantuvo casi inalterada en los últimos meses.
En cuanto a la inflación, el comunicado señaló que esta permanece elevada, en parte reflejando los recientes incrementos en los precios globales de la energía.
“Después de los últimos incrementos en el precio del petróleo, el mercado estuvo borrando la posibilidad de recorte esperado en la tasa de política monetaria en 2026 y ahora incorpora algo de subas (marginales todavía) en 2027. Las tasas de los bonos del tesoro a 2 y 10 años venían presionadas antes de la reunión de la Fed y en medio de la suba que se está viendo en el precio del petróleo”, especificaron desde Balanz.
Desde donde también informaron que las tasas de los “Treasures” reaccionaron levemente al alza después de conocido el comunicado y ahora operan cerca de 3.93% y 4.4%, respectivamente, casi 10 y 6 puntos por encima del cierre del miércoles.
El cambio en las expectativas
Las proyecciones para el índice de precios PCE —el indicador preferido del banco central norteamericano— se ubican ahora en 3,7% anual para el segundo trimestre, 3,4% para el tercero y 3,2% para el cuarto, unos 30 puntos básicos por encima de lo que se estimaba a fines de marzo.
El gobernador de la Fed Christopher Waller encendió señales de alarma la semana pasada al advertir que la inflación elevada podría arraigarse en la economía.
“Cuanto más tiempo permanezcan elevados los precios de la energía y el estrecho (de Ormuz) esté restringido, mayores serán las posibilidades de que la inflación más alta se incorpore en una amplia variedad de bienes y servicios“, afirmó.
El giro en las expectativas también se reflejó en las encuestas a economistas. Según un sondeo de Reuters realizado entre el 17 y el 21 de abril, 56 de 103 especialistas prevén que la tasa permanecerá estable hasta al menos fin de septiembre, frente al casi 70% que esperaba al menos una baja para entonces en la encuesta de fines de marzo.
Más llamativo aún: casi un tercio anticipa que las tasas no se moverán en todo 2026, casi el doble que en la medición anterior.

