
El Gobierno nacional decidió no avanzar por ahora con la privatización de las importaciones de gas natural licuado (GNL) y mantener a Enarsa como responsable de la operatoria durante el invierno de 2026. La resolución implicó dejar en suspenso la licitación para seleccionar a un “agregador comercial” privado, una figura que debía encargarse de comprar cargamentos en el mercado internacional, administrar la logística y revender el gas en el mercado interno.
La definición surge en un contexto internacional de crisis global de suministro y aumento de precios en pleno conflicto en Medio Oriente.
El proceso había sido presentado como parte de la estrategia oficial de retiro del Estado de actividades comerciales de Enarsa, en línea con la Ley Bases y con el objetivo de que un actor privado asumiera el riesgo comercial de las compras de GNL.
El cronograma oficial incluso preveía adjudicar la licitación el 21 de abril, luego de la apertura de ofertas económicas. La compulsa había quedado reducida a dos jugadores: Naturgy y Trafigura.
Sin embargo, la escalada del conflicto en Medio Oriente alteró el escenario. Fuentes gubernamentales atribuyeron la marcha atrás a la suba y volatilidad del precio internacional del gas, con el argumento de que no es conveniente cerrar la adjudicación en un contexto que podía agregar costos al sistema energético.
Así el Ejecutivo eligió no convalidar un esquema privado justo cuando el valor del combustible importado volvió a quedar bajo presión geopolítica.
El esquema y el nuevo escenario
El diseño original de la licitación apuntaba a que el privado asumiera toda la cadena: compra del combustible, coordinación de buques, inventarios, operación comercial y exposición a variaciones de precios y demanda.
Pero esa transferencia de riesgo al mercado también podía traducirse en un traslado a precio más directo sobre el costo del gas y de la generación eléctrica en pleno invierno, en un momento en que el Gobierno busca evitar nuevas presiones sobre la inflación, con un indicador de IPC que en marzo llegó al 3,4%.
De todos modos, la administración de Javier Milei sigue sosteniendo que la operatoria debe migrar al sector privado y que la intervención estatal en este segmento debe reducirse. El nuevo horizonte, no obstante, indicad que Enarsa continuará como operador durante este año.
Argentina espera depender cada vez menos del GNL importado. Ese cambio se apoya en una mayor disponibilidad de gas local y en obras de transporte que deberían recortar la necesidad de compras externas en los próximos inviernos. Pero para 2026 el país todavía necesita importar entre 20 y 24 barcos de GNL para el abastecimiento doméstico.
