La incertidumbre que se generó con la deuda en moneda nacional en junio del año pasado, impactó negativamente en la capacidad del Gobierno de conseguir pesos en el mercado de capitales doméstico para refinanciar vencimientos y atender el déficit fiscal. Los inversores privados se han ido alejando paulatinamente del “riesgo Tesoro”. Actualmente, por cada 10 pesos que el Gobierno debe en las diferentes versiones de letras del Tesoro, sólo cuatro están en poder de inversores privados. El 60% forma parte de la cartera de colocaciones financieras de organismos del propio Estado.
Los datos corresponden a un detallado informe sobre la situación de la deuda pública en moneda nacional para el 2023 realizado por la sociedad de Bolsa Portfolio Personal Inversiones (PPI). De acuerdo con el reporte, esto no fue así hasta hace poco. La salida de los privados de las letras del Tesoro la ha venido cargando sobre sus espaldas el Banco Central a partir de la crisis del junio del 2022 que derivó en la salida del Ministerio de Economía de Martín Guzmán.
Contexto
En mayo del año pasado la participación de los privados en el stock total de deuda ascendía al 53,7%. En ese momento, el temor a un reperfilamiento de vencimientos forzado por un eventual gobierno de Juntos por el Cambio, potenciado por rumores surgidos a partir de expresiones de los economistas de la oposición, gatilló una corrida contra las letras. El proceso de desarme de posiciones fue contenido por el Banco Central, que se puso a comprar bonos del Tesoro en los mercados secundarios para sostener los precios. El proceso fue muy fuerte al principio, aunque no desapareció completamente. Según PPI eso explica el actual escenario en el que la participación de inversores privados bajó a sólo el 39,7%. Actualmente, el principal acreedor en pesos del Tesoro es el propio Estado.
A partir de ese nuevo escenario, el secretario de Finanzas, Eduardo Setti, tiene que tratar de seducir a los inversores. Aunque en el total sus tenencias son menores, igualmente las cifras a “rollovear” son importantes. Según PPI este mes hay que conseguir $989.000 millones, en mayo $850.000 millones y en junio otros $795.000 millones. Son todas cifras que probablemente obliguen al Gobierno a ensayar nuevos canjes como el que hizo el 9 de marzo, para seguir descomprimiendo el escenario pasado vencimiento para 2024.
Más tasas
Hay que tomar en cuenta que en paralelo, mientras que los privados se iban alejando del “riesgo Tesoro”, los que se quedan (Fondos Comunes, bancos, y empresas) van demandando cada vez tasas más altas a plazos más cortos, y con mecanismos de indexación. En el segundo semestre del año pasado la vida promedio de los instrumentos colocados era de 244 días, y en el primer trimestre del 2023 bajó a 169. Junto con ello, además de mayores tasas el Gobierno tiene que ofrecer mecanismos que mitiguen el efecto de la alta inflación o de una potencial corrección imprevista del tipo de cambio. A fines del 2019 el 54,9% de la deuda se ajustaba por dólar linked o por inflación. Ahora el 89,5% se actualiza por alguna de esas dos variables o por las dos. El Tesoro enfrentará vencimientos por $1,134 billones este mes pero 88,2% está en el sector privado. La próxima licitación será el 19 de abril, donde caerá solo alrededor de 16,5% los pagos totales del mes ($187.729 millones).Y en ese contexto, a Setti se le reduce el margen para refinanciar a corto plazo ya que en agosto son las elecciones primarias.
Fuente: Ámbito
