
La Angostura Sur se consolidó como uno de los cinco bloques más productivos de Vaca Muerta luego de que YPF elevara su producción desde 2.000 hasta 47.000 barriles diarios en menos de un año y medio, un salto que refleja la aceleración del desarrollo no convencional en la cuenca neuquina y el nuevo enfoque operativo de la compañía.
El dato marca un hito para la petrolera de mayoría estatal en uno de sus activos 100% propios dentro del shale argentino. El crecimiento, además, vuelve a poner en primer plano la capacidad de la empresa para escalar producción en tiempos cada vez más cortos, en un contexto en el que Vaca Muerta se convirtió en la principal plataforma de expansión del petróleo y el gas del país.
Desde la compañía, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, vinculó ese resultado con una transformación en la forma de operar el bloque. “Este salto fue posible porque cambiamos la forma de operar. Pasamos a un modelo con diseño modular, escalabilidad real y monitoreo en tiempo real desde nuestro centro RTIC, que nos permitió optimizar cada pozo de forma sustentable. Logramos multiplicar por 20 la producción de un bloque shale en un plazo que no tiene antecedentes en la industria local”, sostuvo.
La referencia al RTIC y al monitoreo en tiempo real resume uno de los ejes centrales que hoy explican la nueva etapa de eficiencia en los desarrollos no convencionales: mayor digitalización, lectura instantánea de variables operativas y capacidad de ajuste pozo por pozo para mejorar rendimientos, reducir desvíos y sostener curvas de crecimiento más agresivas.
En ese esquema, el concepto de diseño modular aparece como otra pieza clave. La lógica apunta a replicar soluciones de superficie e infraestructura con mayor velocidad, bajar tiempos de montaje y habilitar una expansión escalable a medida que crece la actividad. En otras palabras, no se trata sólo de perforar más, sino de construir un sistema capaz de acompañar el ritmo de producción que exige el shale.
Un bloque y la nueva escala del shale
El desempeño de La Angostura Sur también muestra cómo cambió la dimensión operativa de YPF en Vaca Muerta. Lo que hasta hace poco era un bloque en desarrollo hoy aparece entre los activos de mayor volumen, con una producción que lo ubica dentro del lote más competitivo de la formación.
Detrás de ese resultado, la empresa puso el foco en sus equipos técnicos y de campo. “Detrás de este hito hay equipos que trabajan con precisión, con compromiso y con una visión clara de hacia dónde va la Argentina energética. Gracias a cada uno de ellos. La Angostura Sur es una prueba más de todo lo que podemos lograr”, señaló Marín.
En la estrategia actual de YPF, la velocidad de ejecución, la estandarización de procesos y la disciplina operativa son factores tan relevantes como la calidad geológica del recurso. Por eso, el caso de La Angostura Sur no sólo exhibe un salto productivo, sino también una señal de cómo la compañía busca industrializar cada vez más el desarrollo shale.
Hacia adelante, este tipo de resultados fortalece el posicionamiento de YPF en la carrera por aumentar exportaciones, capturar divisas y convertir a Vaca Muerta en una plataforma energética de escala global. En ese mapa, bloques como La Angostura Sur empiezan a ser mucho más que una historia de crecimiento: son la evidencia concreta de que la productividad ya se transformó en una variable decisiva para el futuro energético argentino.
