
YPF comenzará en pocos meses la implementación de su primer set de fractura totalmente eléctrico en Vaca Muerta, una incorporación tecnológica que representa el punto de partida de un cambio de paradigma en la completación de pozos no convencionales en la Argentina. Al sustituir las plantas de bombeo con motores de combustión interna por unidades de alta potencia alimentadas por energía eléctrica, la iniciativa busca optimizar la eficiencia operativa, mejorar los costos y reducir el impacto ambiental en las cuencas productivas.
El anuncio formal sobre la llegada del primer equipo e-frac -o electric fracturing- en octubre fue realizado por Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, durante el congreso de la Society of Petroleum Engineers (SPE) celebrado en la ciudad de Neuquén.
El directivo detalló el alcance de este proceso: “En YPF seguimos dando pasos concretos para transformar nuestra operación. Firmamos un contrato estratégico a cinco años con Halliburton para incorporar cuatro sets de fractura, en uno de los acuerdos de servicios más relevantes en la historia de la compañía”, destacó.
La presencia de los equipos de e-frac marca un hito geográfico, ya que es la primera vez que se despliega esta tecnología fuera de los Estados Unidos. Según explicó Marín, la fractura eléctrica reemplaza los motores diésel por unidades eléctricas de alta potencia. “Esto nos permite operaciones más silenciosas y una reducción directa en la intensidad de las emisiones de carbono en Vaca Muerta. Además, sumamos tecnología para automatizar el 100% de nuestras operaciones de fractura desde nuestro Centro de Monitoreo en Tiempo Real (RTIC)“, añadió.
El plan de la petrolera se inserta en una estrategia de largo alcance que busca maximizar la rentabilidad de los activos no convencionales. Marín subrayó que “esta decisión está alineada con el Plan 4×4 y permitirá ser más eficientes, en línea con el Toyota Well, que impulsa mayor integración y alianzas de largo plazo”. La búsqueda de la eficiencia operacional es el eje central para convertir a la Argentina en un exportador neto de hidrocarburos.
Transición hacia la competitividad energética
En el contexto actual de la cuenca neuquina, la industria transita una etapa de transición hacia la competitividad energética. Las operadoras aceleraron la adopción de equipos dual fuel, los cuales permiten sustituir hasta un 70% del gasoil por gas natural producido en el mismo yacimiento o con GNC transportado desde otras locaciones. Esta tecnología intermedia no solo reduce los costos de combustible, sino que también aprovecha la abundancia de gas en la región, disminuyendo el tráfico de camiones tanque y los riesgos logísticos asociados.
El avance hacia el dual fuel actúa como el puente necesario para la electrificación total. Mientras las flotas híbridas mitigan las emisiones y costos operativos inmediatos, la introducción de equipos 100% eléctricos apunta a eliminar la dependencia de los combustibles líquidos en el sitio de fractura. Este proceso es clave para que el petróleo de Vaca Muerta sea considerado de baja intensidad de carbono, un requisito cada vez más valorado en los mercados internacionales.
La tecnología seleccionada por YPF, comercializada por Halliburton bajo la marca ZEUS, consiste en una plataforma de bombeo totalmente eléctrica de última generación. Cada unidad posee una potencia hidráulica constante de 5000 CV (HHP), lo que representa una capacidad significativamente superior a las bombas convencionales. Este sistema está diseñado para operar con alta precisión a presiones de hasta 9500 psi, garantizando un rendimiento sostenido.
Uno de los componentes críticos del sistema es el remolque con colector eléctrico de gran diámetro, explicó la compañía al convalidar el anuncio. Este diseño de doble colector permite un montaje más rápido y un bombeo de alto volumen, alcanzando hasta 230 barriles por minuto (BPM). La robustez del equipo facilita las operaciones de fracturación simultánea, permitiendo a los operadores completar una mayor longitud de perforación lateral en menos tiempo en comparación con las técnicas tradicionales.
Automatización y reducción de emisiones
La seguridad operativa se ve reforzada por la inclusión del cabrestante integrado eWinch™. Este dispositivo, totalmente eléctrico, permite operaciones remotas de plug-and-perf, lo que mantiene al personal fuera de la denominada zona roja de alta presión. Asimismo, el sistema de gestión de fluidos integra de forma automática la mezcla, hidratación y gestión de aditivos, asegurando una consistencia técnica en cada etapa de la estimulación.
En términos de rendimiento, el sistema ZEUS ofrece transiciones entre etapas un 30% más rápidas y un incremento del 11% en las horas de bombeo efectivas por mes. Al requerir menos equipos físicos en la locación para alcanzar el mismo caudal, se reduce la huella de carbono y el mantenimiento en planta. Esta compactación del equipo no solo optimiza el espacio, sino que también disminuye el tiempo improductivo (NPT) asociado a las fallas de transmisiones y sistemas hidráulicos convencionales.
La sostenibilidad y la reducción de emisiones son la base de implementación de esta tecnología. Al utilizar fuentes de energía más limpias, como la red eléctrica, gas natural comprimido (GNC) o generadores de gas natural licuado (GNL), el sistema puede proporcionar una reducción del 30% en las emisiones. Esta eficiencia energética se traduce en ahorros significativos al desplazar el uso de diésel, que históricamente fue uno de los insumos más costosos de la operación.
La digitalización desempeña un papel fundamental mediante la plataforma OCTIV®. Este sistema permite un control de fractura totalmente autónomo y de circuito cerrado, ajustando los parámetros de bombeo en tiempo real según los datos del subsuelo. A principios de 2025, esta tecnología ya ejecutó con éxito trabajos automatizados sin intervención humana, marcando el camino que ahora seguirá la Argentina con la llegada de las primeras unidades en octubre.
La evolución del sistema hacia las versiones ZEUS 2.0 y ZEUS 2.2 incluye bombas modulares de fácil reemplazo, lo que minimiza el tiempo de inactividad ante eventuales fallas técnicas. La confiabilidad demostrada en Estados Unidos, con más de 500 horas de bombeo en los primeros 30 días de operación, respalda la decisión de YPF de implementar estas soluciones en sus bloques más productivos de la cuenca.
