Rolando Figueroa decidió marcarle un límite al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, en plena escalada por la presencia china en Vaca Muerta. «CALF debe tener la libertad de contratar a quien quiera», afirmó el gobernador de Neuquén ante el periodista Fabián Waldman, al salir de una reunión con Diego Santilli en la Casa Rosada.
La definición tiene un peso especial porque llega después de que Lamelas condicionara públicamente la llegada de inversiones estadounidenses a Vaca Muerta a la seguridad de las redes y apuntara directamente contra Huawei.
Lamelas había escalado la presión durante el AmCham Energy Forum. Allí sostuvo que China obliga a sus empresas a entregar al Estado los datos que circulan por sus tecnologías y redes de inteligencia artificial. «Todo está controlado por el Partido Comunista», dijo. Y agregó que esa situación «no va a ayudar a atraer inversores extranjeros a Vaca Muerta». La advertencia cayó en un auditorio poblado por las principales compañías energéticas del país.
El conflicto había estallado unas semanas antes alrededor de CALF, la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén. Autoridades de la entidad viajaron a China en abril y avanzaron en negociaciones con Huawei para desarrollar infraestructura tecnológica, incluida una red de fibra óptica y un data center regional.
Según denunció CALF, el gerente de Tecnología de la cooperativa, Sergio Fernández Novoa, recibió mensajes del área económica de la Embajada estadounidense. En esas comunicaciones se advertía sobre la política de Washington de restringir o revocar visas a directivos vinculados con la expansión de Huawei en Argentina. La eventual medida podía alcanzar a 18 integrantes de la conducción de la cooperativa.
CALF reaccionó por escrito. Reclamó explicaciones a la representación diplomática y pidió la intervención de la Cancillería. Lejos de atribuir el episodio a un funcionario que se había excedido, Lamelas ratificó la posición. En una carta sostuvo que las comunicaciones recibidas por la cooperativa «reflejan fielmente la política de Estados Unidos». También pidió una reunión para conocer las compras tecnológicas previstas y ofreció alternativas de proveedores considerados seguros por Washington.
La presión produjo incluso una reacción de la Embajada china. Pekín acusó a Estados Unidos de utilizar argumentos de seguridad nacional y las visas para interferir en una relación comercial entre empresas argentinas y chinas. Para China, se trató de una violación del principio de libre comercio y una falta de respeto a la soberanía argentina.
Después del choque hubo un intento de bajar la temperatura. El 12 de agosto, Lamelas recibió en el Palacio Bosch a una delegación de CALF encabezada por su presidente, Marcelo Severini. Hablaron sobre telecomunicaciones, seguridad de los datos, expansión de las redes hacia Vaca Muerta y posibles alternativas de financiamiento y equipamiento. El embajador calificó el encuentro como un «diálogo productivo».
Pero apenas un día después Lamelas volvió a endurecer el discurso en AmCham. No sólo insistió contra Huawei sino que conectó la presencia tecnológica china con las posibilidades de atraer capital estadounidense a Vaca Muerta. La señal inquietó además a empresas telefónicas y energéticas que trabajan desde hace años con equipamiento de la compañía china.
En ese escenario aparece ahora Figueroa. El gobernador había mantenido una relación institucional con Lamelas y en abril se reunió con el embajador para conversar justamente sobre inversiones estadounidenses en energía e infraestructura. Pero esta vez eligió respaldar la autonomía comercial de la cooperativa neuquina. «CALF debe tener la libertad de contratar a quien quiera», dijo Figueroa. La frase es corta pero mete una cuña en la estrategia de Lamelas.
En despachos neuquinos circulaba este miércoles otro dato que agrega picante a la historia. Según pudo saber LPO, Figueroa tenía previsto cenar esta noche con Lamelas y el intendente de Nequén, Mariano Gaido. El encuentro no fue confirmado oficialmente. Después de la frase del gobernador en la Casa Rosada, la sobremesa promete bastante más que hablar de petróleo.
