En el próximo diciembre se cierra otro ciclo del gobierno provincial y se hace necesario escrudiñar cual es el estado de situación de la economía mendocina, no solo para evaluar avances o retrocesos sino también identificar con que herramientas cuentan las futuras autoridades y así postular un perfil de desarrollo económico.
Los datos vigentes de la macroeconomía no solo reflejan el escenario de desempeño de los actores involucrados, también expone un grado de evolución que ante la mirada de la sociedad puede ser definida como positiva, negativa o neutra.
Presente
Superada una pandemia sanitaria (Covid19) que distorsiono el ensamble productivo comercial a nivel mundial, nacional y provincial, los números de algunos indicadores de la economía local aún mantienen registros de esa etapa. Un recorrido de la historia económica reciente de Mendoza postula que la misma no ha logrado recuperar una dinámica de crecimiento independientemente si este desempeño es de bajo volumen. En los últimos dieciocho años (2004-2021) el Producto Bruto Geográfico en valores constantes registra una tasa de crecimiento anual promedio del 1,4%. Los valores negativos informados se asocian a la evolución de la economía nacional y a eventos internacionales con impacto directo en el territorio y región como por ejemplo la retracción del PIB de Brasil en 2015 que arrastro a sus socios de América Latina y especialmente a la Provincia Mendoza cuyo comercio exterior tiene una alta dependencia con sus clientes brasileños.
Atado a la actividad económica se asocia la evolución de indicadores socioeconómicos, el mercado laboral mendocino registro una tasa de desocupados promedio para los cuatros trimestres de 2022 del 5,6%, este valor es sensiblemente menor al de 2020 (11,0%) plena vigencia del Covid19. La ausencia y/o perdida de habilidades laborales, no solo profundiza el desempleo juvenil, también incorpora trabajadores mayores de 50 años que no logran reinsertarse en un mercado de trabajo que demanda conocimiento digital incremental. La mujer mendocina como el resto de sus congéneres a nivel nacional hasta el presente no ha logrado condiciones de equiparación con el varón en acceso al empleo e igualdad de remuneración por igual trabajo. El escenario incrementa la informalidad y la precariedad laboral.
Actividad agrícola
Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) en un periodo temporal de trece años (2010-2022) la superficie destinada al cultivo de vid en Mendoza ha disminuido en 6.836 hectáreas. La situación descripta es resultado de los efectos de la estrategia implementada por un oligopolio productivo-comercial cuya capacidad financiera, tecnológica y operativa, le otorga un amplio margen de maniobrabilidad institucional ante el estado provincial y nacional. Los pequeños y medianos viñedos cercanos a centros urbanos perdieron su condición de enclaves productivos para transformarse en barrios residenciales privados. La producción hortícola mendocina adquiere especial relevancia en su condición de proveedora de materia prima para su industrialización, que en la presente etapa muestra signos de ausencia de integración y proyección.
Actividad industrial
La agroindustria mendocina contiene una serie de encadenamientos que se han desarticulado operativa y económicamente. La concentración de la oferta de productos, las nuevas opciones de producción y el surgimiento de demandas segmentadas han colocado a este sector de la economía mendocina en un proceso de transición, con consecuencias directas en el empleo. Según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial que emite el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, entre el 2do. trimestre de 2022 e igual trimestre de 2015 el número de asalariados registrados del sector privado en la industria manufacturera local se ha reducido en 7.168, de ese total el 77,2% son de la industria de alimentos. La metalmecánica que en Mendoza nació y se desarrolló de la mano de la vitivinicultura en una primera etapa y luego como soporte de la explotación petrolífera, actualmente no logra condiciones mínimas para encausar sus objetivos.
Comercio exterior
La estructura de comercio internacional destaca la venta de manufacturas de origen agropecuario en 2022 representaron el 66,8% del total general de las exportaciones mendocinas. Asimismo, es importante resaltar que vinos y sus derivados (Bebidas, líquidos alcohólicos y vinagre) aportaron anualmente en promedio un 52,0% a las ventas externas de Mendoza en los últimos diez años (2013-2022).
El posible futuro escenario económico de Mendoza
Los eventos recientes a nivel mundial (pandemia sanitaria y un nuevo contexto geopolítico) son las variables que expusieron vulnerabilidades de determinados sectores y reforzaron actividades que evidenciaron potencialidades como las plataformas de streaming y el comercio online, ligados a la digitalización.
La digitalización, alineada con un adecuado cuidado del medio ambiente, marcará la economía del futuro. Mendoza cuya economía continuara con un enfoque agro-productivo, incorporara paulatinamente la modalidad del smart farming[1] (por ejemplo: drones que monitorean un número significativo de hectáreas para evaluar la salud de cultivos y animales, sensores inteligentes que favorecen la detección temprana de plagas y sistemas automatizados que riegan, fertilizan y fumigan cada parcela de acuerdo a sus particularidades y a las previsiones meteorológicas) en los próximos tiempos de la mano de firmas ligadas a la producción y el comercio local e internacional.
La industria 4.0 plantea una serie de retos como el acceso a servicios de internet, Mendoza deberá implementar una inversión para eliminar la brecha digital, otorgando a las zonas rurales prioridad. Entre la generación de energía y la producción de alimentos pivoteará la economía del futuro mendocino, en la que el cuidado del medio ambiente será un elemento clave.
La Mendoza actual necesita diseñar infraestructura productiva y construir capacidades tecnológicas, que le otorgue un perfil económico sostenible en el tiempo, los sectores político, empresarial, sindical y de las organizaciones civiles no estarán exentos de tensiones, no obstante, el desafío es convertir a la provincia en una opción para atraer inversiones productivas.
[1] Smart forming: Utilización de las nuevas tecnologías surgidas a partir de los inicios de la Cuarta Revolución Industrial en el ámbito de la agricultura y la ganadería.
