En las postrimerías de 2025, es necesario conocer cuál es el estado de situación de la economía de Mendoza, tomando en cuenta que a partir de 2016 se inició una nueva visión de la gestión provincial (UCR-PRO y la reciente alianza electoral UCR-LLA), que hasta el presente cuenta con el respaldo de la sociedad mendocina.
Los datos macroeconómicos de los últimos nueve años exponen baja o nula recuperación. El oficialismo postula y ejecuta acciones tendientes a la desregulación económica argumentando que crean condiciones de mayor competencia, innovación y simplificación administrativa para las empresas, lo que estimula la inversión y el empleo. El presente provincial genera incertidumbre creciente porque los resultados no aparecen y el entramado socio-productivo comienza a mostrar signos de deterioro evidente.
La estructura de gobierno mendocino contabiliza más años que la nación bajo un esquema económico con fuerte inclinación a un modelo liberal y su postura ideológica mantiene vigencia, resultado de una oposición sin convicción y con evidentes ausencias de iniciativas.
Datos oficiales provinciales exponen que el PBG mendocino a precios del año 2004 exhiben una caída del 0.95% al comprar el valor de 2024 con el de 2016. Es interesante destacar que, en el tramo temporal bajo análisis, de un total de nueve años en cinco de ellos el PBG fue negativo en su evolución interanual.
Otro indicador que evidencia que la economía provincial no recupera dinámica es ventas en supermercados a precios constantes (pesos de 2004) que expresa una caída del 28,3% al comparar 2024 ($763 millones) vs 2016 ($1.065 millones).
El crecimiento económico y el desempleo generalmente tienen una relación inversa: a mayor crecimiento económico, menor es el desempleo. En el caso de Mendoza el nulo crecimiento del PBG y las nuevas tendencias del mercado de trabajo se conjugan para que en el 4to. trimestre de 2016 la tasa de desocupación fuera del 3,2% y en igual trimestre de 2024 el valor es 4,8%. El Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) que elabora la Secretaria de Trabajo del Ministerio de Capital Humano de la Nación, informa que los asalariados registrados del sector privado de Mendoza en el cuarto trimestre de 2024 eran de 269.427 y en 2016 fue de 257.496, que representa un incremento del 3,3%. El dato es positivo en valores absolutos, pero si confrontamos ambos registros con la población total de Mendoza correspondiente a cada año bajo análisis, se verifica que en 2016 era equivalente a un 13,7% y en 2024 al 13,0%.
Si la economía provincial no genera recursos propios para hacer frente a la amortización de la deuda consolidada, es necesario implementar una estrategia financiera que posibilite realizar los pagos de los vencimientos, prioritariamente de la deuda en dólares. En 2016, Mendoza contabilizaba una deuda pública de $26.143 millones y su equivalente en dólares era de USD 1.660 millones (en función del tipo de cambio del cierre correspondiente). En 2024 el valor es $645.035 millones, y su valor en dólares de USD 625 millones. Las devaluaciones del tipo de cambio oficial incrementan el volumen de la deuda y obliga a destinar más pesos para el pago del endeudamiento en moneda extranjera. Las autoridades difunden la reducción de la deuda consolidada valorizada en dólares (-62,3%) sin explicar que la contraparte de esta reducción en dólares es el incremento del endeudamiento en pesos, escalando de 2016 a 2024 un 2.367,3%.
Otro ítem de análisis es el de las exportaciones mendocinas, los datos oficiales verifican que entre 2016 y 2024 las ventas internacionales mendocinas registran un incremento de punta a punta del 21,27%, en el mismo periodo temporal las exportaciones argentinas crecieron un 38,09%. Las exportaciones de las otras provincias de la región cuyo registran un crecimiento del 49,49% San Juan y de un 15,26% San Luis.
Una primera lectura evidencia que los resultados no convalidan los postulados políticos e ideológicos adoptado por la administración local, independientemente de los eventos nacionales (devaluación del peso, ajuste fiscal, y alta inflación) e internacionales (Covid19, guerra Rusia-Ucrania e inflación global) que potenciaron el deficiente desempeño económico mendocino.
El próximo año (2026) Mendoza deberá enfrentar dos posibles escenarios 1) La continuidad del postulado del orden macroeconómico impulsado desde el gobierno nacional y 2) El paulatino deterioro de la institucionalidad con ausencia de diseños normativos y calidad de la gestión pública. El ajuste implementado por el presidente Milei responde a uno de los pilares del “orden macroeconómico” que defiende el déficit fiscal cero y bajo ese esquema los recortes presupuestarios continuaran y las provincias con dependencia significativa de los fondos nacionales, deambularan por el despacho del Ministro Caputo con el único objetivo de acceder a recursos de Casa Rosada, con suerte dispar porque Milei y sus funcionarios no comulgan con la asistencia a las provincias si ello deriva en romper con la regla de oro del superávit fiscal. Los cambios e incorporación de funcionarios post-elecciones de octubre pasado no parecen haber logrado mayor previsibilidad, porque la centralidad política sigue en la figura presidencial y la secretaria general de la presidencia de la nación y sin la confirmación de algunos de ellos, las promesas de ministros y secretarios del gobierno nacional suelen ser promesas incumplidas, que genera un sentimiento de frustración y enojo de sus interlocutores
