Pilar Wolffelt
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La semana pasada, la tasa de interés del plazo fijo tradicional y la de las Leliqs a 28 días pasó de 78% a 81% (nominal anual, TNA), lo que equivale a un interés efectivo mensual del 6,8% y uno del 119,4% en la prospectiva anual. Muchas voces en la City consideran que es un nivel insuficiente, sobre todo teniendo en cuenta la corrida cambiaria que se vivió en estos días, que llevó al precio del blue cerca de los $500, un valor récord, y a la brecha por encima del 120%, la más alta en ocho meses. Aunque luego se moderó esa tendencia gracias a las intervenciones del Banco Central en el dólar financiero, el mercado se pregunta cuán duradero será ese efecto y analiza las distintas herramientas que tiene el Gobierno para controlar esa dinámica.
El reciente ajuste de las tasas que del Central se dio tras un dato de inflación del 7,7% para marzo. En el marco de la fuerte tensión cambiaria, empiezan a surgir dudas sobre si se debería elevar nuevamente el rendimiento de los instrumentos de política monetaria para aplacar más efectivamente la corrida. Ahora, con una perspectiva de inflación alta también para abril, muchos analistas no descartan que lleguen más novedades en ese sentido.
Tal como señala a Ámbito Lorena Giorgio, economista jefa de Equilibra, “las nuevas tasas del Central se ubican por debajo del crawling peg del dólar oficial, que viene viajando a un ritmo diario mensualizado del 7% en las últimas ruedas y, por debajo de la inflación, tanto la de marzo (7,7%) como la proyectada para abril (en torno a 7%)”. Asimismo, también quedaron muy abajo del avance de las cotizaciones de dólares financieros y Giorgio señala que, “para volver a empardar a la inflación mensual esperada, el BCRA debería subir la tasa de política monetaria al menos unos 500 puntos básicos, hasta la zona del 86%”.
Giorgio calcula que, pero para pensar en una tasa atractiva en términos reales, debería tener un piso mínimo de 90% (TNA), que equivaldría a una tasa mensual de 7,5%.
En igual sentido, el economista de Ecolatina Santiago Manoukian advierte que el nuevo rendimiento del plazo fijo no logró volver a terreno positivo en el corto plazo. Así, según su opinión, “el renovado ajuste de tasas seguirá siendo ineficaz para moderar las presiones inflacionarias” y considera que el impacto monetario que tendrá sobre la emisión el pago de intereses de los pasivos remunerados, sumado a otros factores que mantendrán elevada la emisión, limitan la capacidad de la política monetaria para moderar una dinámica inflacionaria.
Más tasa, ¿la solución?
Entonces, ¿debería hacerse un ajuste aún mayor? Tal se desprende de los comentarios previos, el economista Martín Carro, apunta que hay una idea de que la suba de tasa de interés que realizó el Gobierno en los últimos días es insuficiente porque, si uno mira la tasa mensual de política monetaria contra el IPC, es negativa.
Sin embargo, Carro señala que “hay momentos en los que la tasa tiene poco efecto en lo financiero, tanto en la reducción de la inflación, como cuando hay una corrida contra el dólar”.
Así, su opinión es que elevar la tasa permanentemente no hace más que posponer el problema porque, “si hay un apetito de dolarización de capitales, la tasa resulta casi nula para evitar ese proceso dolarizador”. Y es que se trata de agentes financieros que decidieron tener una parte de su cartera en moneda extranjera.
En una línea similar, el economista y director de EcoGo, Sebastián Menescaldi, sostiene que “si bien los niveles de tasa efectiva anual del 119% están por debajo de la inflación de marzo anualizada, lo que realmente sucede en el mercado en estos momentos y que está disparando los tipos de cambio es que hay una fuerte escasez de dólares en el mercado y muchos pesos”.
En consecuencia, para Menescaldi, por más que se suba la tasa, “lo que debe procurar el Gobierno es conseguir dólares o reducir fuertemente su demanda para estabilizar el mercado financiero”, más que apelar a una nueva suba de tasas, ya que pareciera que la tasa no es el driver que hoy esté mirando el mercado. Y así lo indican los esfuerzos que viene haciendo el ministro de Economía, Sergio Massa, por obtener un nuevo desembolso del FMI y en pos de tratar de impulsar la liquidación de dólares por parte del campo.
Fuente: Ámbito
