En los inicios de 2025 y luego de catorce meses de gestión, las autoridades del gobierno mendocino parecen no encontrar una hoja de ruta que genere opciones de crecimiento. El escenario socio-económicos provincial en función de los datos vigentes muestra ausencia de resultados significativos, el presente es consecuencia de errores propios con el aditamento de los efectos negativos de las políticas diseñadas desde Casa Rosada.
Un primer evento que evidencia la falta de previsión por parte de los funcionarios locales, es no diseñar anticuerpos para la eliminación y/o reducción de la obra pública con financiamiento nacional. La macro infraestructura mendocina es hija de proyectos estratégicos nacionales (como por ejemplo la generación y transporte de energía, conectividad satelital y vías de accesos/egresos a la provincia). La implementación de medidas restrictivas por parte del presidente Javier Milei, forjo impactos de escala diferencial y en el caso de la construcción las firmas mendocinas y sus proveedores enfrentan un futuro de vulnerabilidad.
Las administraciones UCR-PRO postulan el argumento ideológico que reducir la injerencia del estado en la definición y participación de objetivos de estructura productiva, otorga la recuperación de recursos y la aplicación de dichos excedentes a objetivos específicos. Tal posición no solo no logro los resultados esperados, sino que potencio las deficiencias operativas de los distintos niveles del entramado de la administración provincial. El planteo de la ausencia de una estrategia de desarrollo integral provincial no es antojadizo, delegar en el sector privado instalaciones y servicios en sus diferentes niveles a firmas locales asociadas a empresas nacionales y/o internacionales es someter el rumbo del sistema productivo mendocino a los objetivos de un número reducido de jugadores.
Datos versus relato
El presente de Mendoza es la respuesta a eventos pasado que no fueron oportunamente evaluados conjuntamente con la delegación de funciones en actores extra gobierno con una visión sectorizada y de baja intensidad en la búsqueda del bien comunitario. El primer dato es que la economía mendocina medida de punta a punta entre 2015 y 2023 se redujo en un 2,2% según el PBG a precios constantes (pesos 2004).
Como consecuencia de la caída del PBG y según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, los asalariados registrados del sector privado en Mendoza también contabilizan una caída de 2,7% al comparar el segundo trimestre de 2024 con igual trimestre de 2015.
Las ventas internacionales (medido en dólares FOB) de origen mendocino entre 2015 y 2023 solo crecieron un 0,7%. En el caso de las ventas en supermercados a precios constantes (en pesos de 2004), el comparativo enero-noviembre de 2024 respecto de igual segmento temporal de 2015 identifica una caída del 35,4%.
Los datos son determinantes y configuran una actualidad con más errores que aciertos, la contraparte que convalida la situación planteada, es el índice de demanda eléctrica de la industria en Mendoza que al comparar enero-julio de 2024 con enero-julio de 2023, expone una caída promedio del 4,4%.
La realidad obliga a la administración Cornejo (2do mandato) al empleo de abundante publicidad que postula opciones de corto y mediano plazo íntimamente ligadas a proyectos de la mano de inversores privados. El mandatario provincial apuesta a la minera y energía conforme se avanza en la concreción de algunas iniciativas. La efectiva ejecución de estas opciones de inversión requiere de la continuidad de un marco macroeconómico local y nacional que genere previsibilidad, porque ante la sospecha de cambios en los objetivos de políticas públicas la asignación de fondos para proyectos en Mendoza y Argentina se postergan o suspenden.
La oposición política y su fragmentada composición no ha logrado unificar una posición consensuada para definir un posible perfil productivo, los legisladores han planteado escasas opciones y dicha situación le otorga oxígeno a una administración mendocina que exhibe nula iniciativa. Sin una lectura exhaustiva del escenario, provincial, nacional, regional y mundial es probable que Mendoza continue en una senda de deterioro progresivo. La potencial solución no es la sumisión política con los ocupantes de Balcarce 50, esperanzados de obtener acceso a beneficios adicionales, que la mayoría de las veces no llegan. Sin estrategia de desarrollo que incorpore nuevas tecnologías, adaptación a los cambios, creatividad y el acceso de las jóvenes generaciones a la gestión política y partidaria, será muy difícil superar las vigentes restricciones socio-económicas.
