En el segmento mayorista, el tipo de cambio escaló $11,5 (0,8%) a $1.402,5 para la venta, pero la distancia con el techo de la banda cambiaria (hoy de $1.710,59) se amplió y se ubicó a 22%.
En tanto, los contratos de futuros operaron con subas generalizadas de hasta el 0,7% en la jornada. El mercado estima que el tipo de cambio mayorista se ubicará a $1.422,5 para fines de abril y en torno a $1.631 en diciembre.
A nivel minorista, en el Banco Nación (BNA), el billete subió $15 a $1.425 para la venta. De esta forma, el dólar tarjeta se posiciona en los $1.852,5. En tanto, de acuerdo al relevo de entidades financieras que elabora el Banco Central (BCRA), el tipo de cambio oficial promedió los $1.419,1 para la venta.
Entre los paralelos, el MEP opera a $1.440,47, mientras que el contado con liquidación (CCL) lo hace a $1.497,37. En tanto, el dólar blue escaló $5 a $1.405 para la venta, según un relevamiento de Ámbito en las cuevas de la city.
Fuerte ingreso de divisas y compras del BCRA
La estabilidad del dólar encuentra su principal sostén en la elevada oferta de divisas. El Banco Central acumula compras por u$s6.946 millones en lo que va del año, en el marco de una etapa de alta liquidación del sector agroexportador.
Solo en abril, la oferta privada de dólares alcanzó los u$s10.297 millones, lo que implicó un incremento del 30% frente a marzo, según datos de ABC Mercado de Cambios. En ese contexto, el BCRA absorbió u$s2.769 millones, equivalente al 27,9% del total operado.
De esta manera, el primer cuatrimestre cerró con un saldo comprador de u$s7.155 millones, lo que representa más del 70% de la meta anual de u$s10.000 millones acordada con el FMI. En abril, el Central registró su mayor nivel de compras desde el mismo mes de 2024.
El volumen operado en el mercado cambiario también ganó relevancia, con un promedio superior a los u$s500 millones diarios, impulsado por el ingreso de exportaciones del agro. Este flujo podría extenderse hasta julio, consolidando un escenario de estabilidad cambiaria en el corto plazo.
A estos factores se suma el aporte de emisiones de deuda corporativa y el superávit energético, que también contribuyen a reforzar la oferta de divisas.
Reservas, perspectivas y riesgos hacia adelante
Las reservas brutas del Banco Central cerraron abril en u$s44.483 millones, con un incremento mensual de u$s2.431 millones. Sin embargo, informes privados advierten que las reservas netas podrían volver a terreno negativo en el corto plazo por cuestiones contables.
Entre los factores que impactan en esta medición se destacan los compromisos asociados a repos con bancos internacionales por u$s3.000 millones y la amortización del Bopreal Serie 1A por unos u$s2.700 millones, ambos con vencimiento en 2027.
De cara a los próximos meses, el escenario aparece favorable en el corto plazo. No se esperan incorporaciones significativas de pasivos en el horizonte inmediato y el Tesoro no recurriría al BCRA para cubrir obligaciones externas, lo que permitiría que las compras de divisas se traduzcan en acumulación genuina de reservas.
No obstante, el mercado advierte que el segundo semestre suele ser más desafiante en términos de ingreso de divisas. Históricamente, ese período requirió ventas del Banco Central para sostener la estabilidad cambiaria.
Por el momento, las expectativas de devaluación se mantienen contenidas, en línea con la dinámica de los contratos de dólar futuro, que continúan alineados con el esquema de bandas cambiarias.
Así, el mercado transita una etapa de calma sostenida por factores estacionales y financieros, mientras crecen las dudas sobre la sostenibilidad de este esquema en un contexto donde el flujo de dólares podría moderarse en la segunda mitad del año.

