La actividad económica mejoró un leve 0,2% interanual, luego de haber crecido 3,1% en enero, para acumular una mejora de 1,6% en el primer bimestre frente al mismo periodo del año pasado. Así se lo informó el INDEC en el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), que se mantuvo sin variantes en la medición desestacionalizada con respecto a enero.
Con relación a igual mes de 2022, nueve sectores de actividad que conforman el EMAE registraron subas en febrero, entre los que se destacan Explotación de minas y canteras (+11,1% ia) y Hoteles y restaurantes (+8,6% ia).
A su vez, el sector Explotación de minas y canteras (+11,1% ia) fue el de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguido por Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (+2,1% ia). Por su parte, 6 sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, con Pesca (-20% ia) en la punta del registro. Estos sectores restaron 0,5 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE.
Al analizar el dato de febrero, desde la consultora LCG señalaron que “aunque el dato no muestra una variación negativa, el estancamiento de febrero muestra nuevamente la dificultad de la economía en recuperar la dinámica de mayor actividad. En los últimos seis meses, solo uno (enero 2023) logró tener una variación mensual positiva desestacionalizada”. En tanto, con respecto a lo que puede ocurrir en los próximos meses, señalaron: “Durante los últimos cuatro meses de 2022 la economía se contrajo un 2,6%. Sin embargo, durante el primer bimestre del 2023 la actividad no logra recuperar fuerzas, por lo que ni siquiera se registró un efecto rebote”.
“Por otra parte, esperamos que el efecto amortiguador del consumo se reduzca respecto al año pasado, a raíz de una nominalidad muy alta que atrasa con facilidad los salarios. Al mismo tiempo, la sequía afecta principalmente a través de un menor valor agregado bruto para el sector, menor disponibilidad de divisas afectando también a la producción local y menores ingresos para el fiscal reduciendo la capacidad de ejercer una política fiscal contracíclica”, detallaron.
“Por lo tanto, en vistas de los efectos adversos que está generando la sequía y un deterioro acelerado del poder adquisitivo, entendemos que el nivel actual de actividad operará como un techo para el año en curso, en el que esperamos que la caída anual acumule el 3,7% promedio”, concluyó LCG.
Desde ACM proyectaron: “Si bien el indicador de la actividad se ha mantenido dentro de los valores positivos, los meses siguientes están sujetos a diversas variables que pueden presentar un panorama desafiante. Considerando lo ya mencionado sobre el sector agrícola, es esperable que durante el resto del año (especialmente a partir del segundo trimestre), se produzca un impacto directo en las industrias y servicios relacionados”.
Fuente: Ámbito
