Luego del anuncio oficial de un tipo de cambio diferencial para las exportaciones de soja y de las economías regionales por un tiempo limitado, la Mesa de Enlace salió rápidamente a criticar la medida. “Desde la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias consideramos que el tipo de cambio de una economía deber ser único y libre. No sirven medias transitorias que incluyen a algunos y no a todos. Así, al feroz impacto de las inclemencias climáticas se suma el padecimiento de otra sequía; la sequía de ideas del Gobierno”, detallaron las entidades en comunicado.
Desde el sector exportador y la agroindustria, Gustavo Idigoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) detalló: “Esta medida es un reconocimiento de la necesidad de tener un tipo de cambio competitivo y único, nos gustaría que se mantenga de manera permanente”. En cuanto al impacto que esta medida podría tener en el mercado de la soja, consideró que “esta campaña está severamente afectada por la sequía, con una producción total estimada que en ningún caso supera los veinticinco millones de toneladas, por lo que los productores y la industria estamos sufriendo consecuencias económicas muy duras. Veremos si este valor le resulta razonable a los productores para tomar decisiones de venta y si como industria podemos lograr ser competitivos para exportar, si ambas condiciones no se dan el resultado estará muy acotado”.
Un dato no menor es que desde el sector exportador consideran que el ingreso de divisas solo por las ventas de soja podría alcanzar los u$s5.000 millones, mientras que el Gobierno espera que se liquiden unos u$s9.000 millones contabilizando además las economías regionales.
Mientras tanto los líderes de la Mesa de Enlace fueron mucho más allá y criticaron directamente la medida oficial: “Las distorsiones generadas intracadena fueron y son relevantes. Ya advertimos que se afectaron mercados a término, contratos de arrendamiento, costos de alimentación de feedlots, avícolas y porcinos, como así también los costos de la cadena láctea, con cierres de tambos, entre otras economías regionales afectadas. La falta de previsibilidad y la improvisación son moneda corriente, y los productores y consumidores estamos pagando caro estos desaciertos. Las economías regionales vienen castigadas desde hace más de tres años por una brecha cambiaria promedio de 100%, con costos que ajustan por inflación y/o por tipo de cambios alternativos, con lo cual la supervivencia de muchos productores está en riesgo total. Además de todo esto, la crítica situación climática está pegándonos a todos. La cosecha que viene será magra y nos preocupa cómo recuperaremos el capital de trabajo para el próximo ciclo agrícola y ganadero”.
Por su parte desde Carbap, quizás una de las entidades del campo más duras manifestaron: “La medida de suma cero no hace más que generar distorsiones en el mercado y promover consecuencias negativas en productores de distintas actividades conexas como tambos, granjas, Feedlot, arrendamientos, etc. El país necesita medidas que solucionen los graves problemas que tiene el sector debido a las retenciones, la brecha cambiaria y la inflación entre otras variables. Desde CARBAP rechazamos esta medida coyuntural, cortoplacista, temporal, injusta y arbitraria que solo tiene como propósito seguir ganando tiempo mientras se rasca el fondo de la olla”, se indicó.
Fuente: Ámbito
