El presidente de Sri Lanka anunció el lunes que el Fondo Monetario Internacional (FMI) había aprobado su petición de rescate por u$s2.900 millones de para la hundida economía del país surasiático.
La institución internacional confirmó que había autorizado el préstamo, pero su directora gerente Kristalina Georgieva advirtió que el país debe continuar con su reforma fiscal, mejorar la red social de protección para las clases pobres y controlar la corrupción.
“Expreso mi gratitud al FMI y a nuestros socios internacionales por su respaldo mientras intentamos enderezar la economía a largo plazo a través de una gestión fiscal prudente y de nuestra ambiciosa agenda de reformas”, dijo el presidente esrilanqués Ranil Wickremesinghe en un comunicado.
Sri Lanka se declaró en quiebra de su deuda exterior en abril de 2022, cuando el país estaba hundido en su peor crisis económica debido a la escasez de reservas de divisas extranjeras.
La nación insular de 22 millones de habitantes ni siquiera podía financiar las importaciones más esenciales como comida, combustible o medicamentos, lo que provocó fuertes protestas y forzó la renuncia y salida del país en julio pasado del expresidente Gotabaya Rajapaksa.
Lo reemplazó Wickremesinghe que, desde entonces, ha implementado una política de recortes presupuestarios y aumento de impuestos para garantizar este programa de ayuda a cuatro años del FMI.
Altos cargos implicados en este asunto dijeron que la negociación para reestructurar la deuda del país debe estar finalizada y aceptada por todas las partes antes de junio o, en caso contrario, Sri Lanka no recibirá el segundo tramo del rescate.
Sri Lanka solicitó la asistencia del FMI en marzo del año pasado para luchar contra la peor crisis financiera que afronta desde su independencia del Imperio británico en 1948, y ambas partes alcanzaron un acuerdo inicial para el rescate urgente el pasado septiembre.
La crisis que vive la isla desde hace más de un año se atribuye en parte a erradas políticas fiscales y el altísimo endeudamiento, a lo que se suma la caída de los ingresos en divisas durante la pandemia del coronavirus.
La nación asiática tiene un endeudamiento de unos u$s6.000 millones anuales para los próximos cinco años, diez veces más que las reservas en divisas disponible por el momento.
Fuente: Ámbito
